El efecto Pigmalión.

Existe un fenómeno estudiado por la psicología que se llama “El efecto Pigmalión”  también es conocido como “La profecía autocumplida”.

La teoría de la Profecía Autocumplida explica que cuando tenemos una creencia firme respecto a  alguien, esta acaba cumpliéndose. ¿Magia? No, no es magia, nuestra conducta intenta ser coherente con las creencias que sostenemos, estén fundadas o no.

Si piensas que tu hijo, tu pareja o alguien cercano a tí, hace las cosas mal, es probable que siga haciéndolas mal. Si crees que las hacen bien, seguramente harán lo que se esperas de ellas, se esforzaran más y lo acabaran haciendo bien, haz la prueba. Hay muchos estudios realizado con sobre este tema. Y te puedo asegurar que es un efecto real, yo misma lo experimenté de pequeña en el colegio y lo he puesto en práctica en mi día a día con personas de mi entorno. Espera lo mejor de los demás y obtendrás lo mejor. Pero lo tienes que hacer a nivel consciente e inconsciente, es decir tienes que creerlo y sentirlo, si no es así, el inconsciente de la otra persona recibirá esta falta de confianza e inconscientemente no se esforzará.

       

El efecto Pigmalión, es un suceso que describe cómo la creencia que tiene una persona puede influir en el rendimiento de otra persona. Esto supone, por tanto, algo importante de conocer y estudiar para los profesionales del ámbito educativo, laboral, social y  familiar.

Efecto Pigmalión positivo: provoca un aumento de la autoestima y una mejora del rendimiento. La persona se esforzara más y hará lo que se espera de ella.

Efecto Pigmalión negativo: provoca una disminución de la autoestima de la persona haciendo que  su rendimiento también disminuya o incluso desaparezca. La persona también hará lo que se espera de ella.

¿Qué crees sobre las personas que te rodean? ¿Qué esperas de ellas? Si crees que tu pareja o tu  hijo no hace nada bien hecho, no se esforzaran en hacerlo bien, ¿para qué? ¿Para decepcionarte? 

Una vez más se trata del poder de las creencias, si crees algo durante mucho tiempo, ese algo acabara siendo real. Da igual que sea sobre lo que esperas de los demás o sobre lo que esperas de ti mismo.

Es decir, que si piensas que nunca podrás hacer algo que te gustaría hacer, nunca lo harás pero si piensas que SI PUEDES hacerlo, acabaras haciéndolo.

 Así que… ¿Qué eliges creer?

Las creencias limitantes son todos aquellos pensamientos conscientes e inconscientes que impiden que realices ciertas acciones o conductas que te benefician tanto física, psicológica, emocional o socialmente.

En el momento que se instala un pensamiento en nuestro inconsciente se vuelve una creencia, y para que eso suceda, tiene que haber una intención positiva, es decir, siempre es un pensamiento beneficioso para ti. Pero claro, has crecido, has cambiado, y lo que en un momento dado de tu vida fue beneficioso, hoy puede ser que ya no lo sea y encima te esté limitando. De ahí la importancia de buscar las creencias que mantenemos pero que hoy ya no nos ayudan a avanzar.

Siguiendo con el efecto Pigmalión, puede ser que quieras estudiar inglés o cualquier otra cosa pero no te crees capaz, tal vez de pequeño/a no creyeron en ti, tal vez eras mal estudiante de matemáticas y creíste que no serbias para estudiar, dejaste de esforzarte para no sufrir decepciones. La motivación en el estudio, en nuestro sistema educativo, es aprobar. Si no estudias no te ilusionarás con un aprobado y de este modo no habrá decepciones.  Además, si a eso le sumas que los demás tampoco creyeron en ti, doble motivación para no esforzarse.

Para detectar  creencias que no nos benefician, hay que aprender a estar atentos a nuestros pensamientos más profundos y empezar a cuestionarlos. Silenciar la mente es la forma de llegar a esos pensamientos profundos. Sobre todo en los momentos que queremos conseguir algo pero a la vez  nos vemos incapaces de conseguirlo porque creemos que nosotros no podemos. Debes saber que todo lo que te propongas lo puedes conseguir.

Para cambia una creencia antes hay que detectarla. Empezar a cuestionar nuestros actos y nuestros pensamientos, no puede servir de guía.

 Algunas preguntas que te pueden ayudar

¿Por qué no hago esto? o ¿Por qué he hecho lo otro? o ¿por qué mantengo este hábito?

Toma consciencia de los resultados que obtienes y qué consecuencias tienes pensando eso.

¿Qué te estás perdiendo con ese pensamiento? ¿Qué estás ganando pensando eso?

Pregúntate y date cuenta de la intención positiva de tu creencia, todo pensamiento para que se convierta en creencia, ha tenido que tener una intención positiva, tal vez en otra época te sirvió para protegerte de algún peligro, o quizás es una creencia que les sirvió a tus padres o abuelos en otra época, algo que te trasmitieron como necesario para no sufrir pero que tal vez hoy, en este momento de tu vida, ya no es necesario.

Solo cuando descubras tu antigua creencia limitante, podrás cambiarla por otra  que hoy sea más beneficiosa para ti.

Para instalar un pensamiento nuevo, es necesario que pienses en él de manera consciente durante un tiempo. Con la práctica y la repetición lograras una nueva conexión neuronal que hará que ese nuevo pensamiento se convierta en un automatismo, es decir una nueva creencia que se instalará en tu inconsciente. 

Tal vez te parezca algo difícil, pero no lo es, solo es cuestión de práctica, para aprender algo nuevo, siempre hay que practicar. ¿Cómo crees que aprendiste a caminar? ¡Practicando! esa es la manera de aprender todo lo que te propongas, practicando y sobre todo, creyendo en tí.

Muchas gracias por leer mi artículo, si crees que le puede interesar a alguien más compártelo para que otras personas también puedan empezar a encontrar y a cuestionar sus creencias para cambiar las que ya no son beneficiosas en este momento. 

Ser feliz es fácil, solo necesitamos saber cómo empezar, son los pequeños cambios los que nos llevan a conseguirlo. Pero, no te voy a engañar,  es necesario hacer un profundo trabajo interno para lograrlo y para hacerlo es necesario que estés dispuesto a ello.

Rosa Pavón Batlle
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